Caleidoscopio
"Caminando por un sendero conocido del barrio, recalo en una esquina particular. Levanto mi mirada al cielo, veo un brillo, un detalle distinto en el soleado día. Una aglomeración de pomposas nubes navegan la serena atmosfera que me contiene. Pierdo mi imaginación en la forma de una de ellas. Sonrío por el lúdico momento. Recuerdo que en mi infancia descubrir animales y diferentes seres, que emergían de allí, de esas intangibles acumulaciones gaseosas suspendidas sobre mi cabeza, que contrastaban con el azulado firmamento, era un deporte fascinante para mí. Eran los instantes donde me sentía que no necesitaba nada para ser. Era el fluir mismo del devenir, sin pensamientos que prejuzguen la acción. Ese hecho que tanto se anhela de adulto. Sacarse el prejuicio y simplemente amar el instante. De pronto, esa conexión con las nubes, mi infancia, el fluir del instante irrumpe mi dispersión matinal. Irrumpe como un rayo en la noche que preludia la tormenta en el mar. Y su descarga en las arenas de mi pasión, generan los cristales que traslucen recuerdos apremiantes. La luz sobre los diáfanos cristales me invita a entrever múltiples arcoíris. Como un caleidoscopio del corazón, dejo traspasar las radiaciones lumínicas que emanan algodones blanquecinos y amor. Colores que iluminan el umbral hacia mi infancia…” H.D.
Escrito a través de: De signos y lenguajes
https://designosylenguajes.wordpress.com/
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